domingo, 26 de enero de 2014

Los cursos de hosteleria

Parece ser que la Unión Europea ha hecho sus planes sobre a lo que cada país debe dedicarse, y que a España le ha tocado el sector turístico: hoteles y restaurantes sobre todo. Pues nada, ellos mandan mientras nuestra casta política obedece con la típica genuflexión y el "si, bwana" de las películas. Digo ésto, porque los cursos para el sector de la hostelería y el turismo, son los que más demanda están teniendo, tanto en sus modalidades gratuitas (para desempleados y para ocupados), como en esos mismos cursos pero de pago, pagados tanto por trabajadores en activo como por demandantes de empleo, y en algunos casos son las mismas empresas las que los pagan, deseosas de cubrir unos puestos de trabajo para algunos momentos puntuales de turismo, que suelen coincidir con lo que en el sector se llama temporada alta. Los meses de verano, vamos. Y el caso es que estos cursos están muy bien, pues se forma a los trabajadores para los puestos en concreto que luego van a cubrir en un hotel o en un restaurante por ejemplo. Si bien hay cursos que son muy ambiciosos, como el de director de establecimientos turísticos, donde el alumno aprende la gestión integral de un hotel. Es éste curso para directivos de los más demandados, pues el alumno hace una importante inversión en su formación, que luego se ve ampliamente recompensada, con la consecución de un puesto de trabajo de calidad, y con proyección de futuro. Destacan por su calidad, los de Training en Hoteles, que cuentan con la ventaja de tener acuerdos con empresas del sector, tanto para la contratación de nuevo personal, como para el reciclaje de los que ya forman parte de la plantilla, principalmente aquellos que son fijos discontínuos según la legislación laboral, y que han de ponerse al día en todas aquellas novedades que de un año para otro, acontecen en el sector.

sábado, 25 de enero de 2014

La importancia de los libros en general

Ahora están de moda los libros en formato digital, y no hay nada de malo en ello. Todo lo contrario, para aquellas materias cuyo contenido cambia con cierta frecuencia, lo más recomendable son los libros en formatos digitales, que se pueden visualizar tanto en ordenadores como en tablets, pero hay muchas materias cuyo contenido no cambia, y que para algunos que amamos los libros, los preferimos así. Cierto que un libro tiene los inconvenientes de un mayor precio, y el espacio que ocupa en casa, pero dejadme que yo prefiera los libros en papel. Por contra, hay libros que leo una vez y lo más probable es que no vuelva a leerlos al menos hasta pasados unos años, como por ejemplo las novelas. Para este tipo de libros, estoy comenzando a preferirlos en formato de libro electrónico, y así en un único dispositivo (más lo que ocupen las tarjetas de memoria o discos duros donde los almaceno), tengo miles de libros con fantasía, diversión y entretenimiento para décadas de mi vida. Espero que me de tiempo a leerlos todos, varias veces a ser posible. Hay empresas en las que los libros forman incluso parte de la decoración, como pueden ser los despachos de abogados o las notarías, aunque también hay muchas familias que hacen eso mismo, y tienen el salón lleno de libros de adorno, porque les preguntas por los libros y resulta que no los han leído. Muy mal. Un libro está para ser leído, para ser disfrutado. Ese era el deseo y la intención del autor del mismo durante todo el proceso de su creación y posteriormente durante su comercialización. Yo ahora me he aficionado a las colecciones de libros que periódicamente ponen en el mercado los amigos de Signo Editores. Vamos que hasta me he dado de alta en su lista de correo, para que me vayan enviando las novedades editoriales. ¡Soy el monstruo de los libros!